La marea del IES Pablo Serrano

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LA VUELTA AL INSTITUTO: UNA HISTORIA PARA LLORAR

M. es una alumna de quince años que va empezar 4º de E.S.O. este año en un instituto de Zaragoza. Aterrizó en la ciudad hace tres días, después de dos años en los que ha vivido fuera de España por motivos laborales de sus padres. El martes cuatro de septiembre, al llegar al centro, se dirigió a  la secretaría para matricularse y después habló con L., un profesor que ya le dio clase y que va a ser su tutor, para preguntarle acerca de algunas cuestiones de principio de curso. M. sentía ganas de reencontrarse con los compañeros y profesores de su instituto.

– He escogido estas optativas: Informática,  Plástica y Física y Química– comentó ilusionada a L.-.

– Seguramente Plástica no se va a poder impartir, porque no hay suficientes alumnos matriculados –le replicó L.-.

– ¡Ah!, entonces ¿cuántos estamos en clase? – preguntó M. creyendo que había en cada clase menos alumnos de los que ella recordaba.

– Seguramente unos 32 o 33.

– ¿En esas aulas tan pequeñas cabemos tantos? -inquirió con curiosidad.

– Buenooo…. –contestó el tutor, ciertamente sorprendido-. Haremos sitio. Siempre se hace sitio.

– He echado un vistazo a la que fue mi clase –continuó locuaz M.- y he visto una pizarra digital muy chula pero las mesas estaban muy rotas y algunas sillas parecían muy pequeñas y las paredes estaban un poco descascarilladas y….

– No se ha podido pintar en verano -atajó el tutor- por eso has encontrado así el aula.

– ¡Vaya! -respondió un tanto desconcertada la alumna-. Me acuerdo mucho de J. y X. que fueron profesores míos en 1º de ESO, ¿los puedo saludar?

– No, ya no trabajan en el instituto. J. era interino y este año no ha conseguido plaza  en ningún centro y seguramente no va a trabajar en todo este curso porque se van a cubrir pocas bajas de profesores; X. está desplazado en otro instituto porque le faltaban seis horas para completar su horario. 

 – ¡Vaya! –Volvió a repetir la misma interjección-. Entonces… ¿cuándo nos dan el ordenador portátil?

El tutor se quedó estupefacto. “¿Cómo le respondo yo a esta chica?”, pensó. Después de muchas vueltas acertó con una respuesta para salir del paso:

– Estamos en crisis…  Llegaron unos pocos y no se repartieron. Están en el centro, pero no sabemos cómo los vamos a emplear este curso porque no hay coordinadores de medios informáticos.

– ¿Y cuándo se entregan los libros de texto? –siguió preguntando, aunque poco a poco se le iba esfumando el entusiasmo inicial.

– Los vas a tener que comprar tú en la librería, además casi todos los que llevas son nuevos para este curso y apenas podrás aprovechar los del curso pasado, con tanto cambio de leyes y tantos intereses editoriales….

– Comprendo. Pues va a ser un palo para mis padres porque ya se quejaron ayer cuando fueron a la papelería a comprar los cuadernos, los bolígrafos y las carpetas. Con la subida del IVA se quedaron a cuadros de los precios. Lo que no compré fue agenda, porque recuerdo que nos daban una muy chula. ¿Tampoco la reparten ya?

– No, ya no se entrega desde hace dos cursos…

– Bueno, me voy haciendo a la idea. Ahora que me gusta leer más, querría saber el horario de la biblioteca para poder sacar algún libro.

– No va a ser posible… (Más puntos suspensivos: el narrador no sabe ya cómo reflejar el desconcierto del tutor, mientras este va perdiendo las ganas de seguir charlando con esta alumna que venía con tantas ganas).

– ¿Por qué?- preguntó un tanto airada-.

– Porque no hay encargado de la biblioteca. Punto.

– Bueno, no se enfade. Pero, por lo menos, vendrá algún escritor para charlar con él, como hicimos en primero de E.S.O.

– Noooo, el programa educativo que organizaba esos encuentros terminó también.

– Voy a dejar de preguntar porque parece que no doy una.

– La verdad es que las cosas han cambiado bastante desde que te fuiste.

L. y M. se despidieron un tanto contrariados después de esta breve conversación. M. se quedó pensativa unos segundos. Se mordió la lengua pero al final se marchó cabizbaja, preguntándose en voz alta:

– ¿Es este el mismo instituto en el que estuve matriculada hace dos cursos?

No esperó respuesta. Se acordó de lo que era una interrogación retórica.

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2 comentarios

  1. […] Pero los alumn@s también nos damos cuenta de lo que esta pasando, M. una alumna de quince años que va empezar 4º de E.S.O. este año en un instituto de Zaragoza nos lo narra […]

  2. Patricia Campos dice:

    que pena da que sea la pura realidad…

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